CAPITULO II
Alucinaciones.
<<Es tan hermoso aquí, tan silencioso y a la vez alegre. Hasta el momento no me han dado ganas de irme. Podría pasar toda mi vida aquí, aunque a veces sienta que... >> Piensa Amalia mientras dirije su mirada a la nada e inmediatamente es interrumpida por su amiga Mariana.
- Cuanto tiempo a pasado ya? ... Amalia me estas escuchando? Amalia!! deja de ignorarme. Como quieras me voy - Enojada se dirige a la puerta para salir de la habitación.
- Espera Mariana... No te enojes - Dice Amalia mientras se adelanta para tomarla de la mano.
- Como no quieres que lo haga si llevas días ignorándome - Le responde mariana mientras se acerca y le da un par de toques en la cabeza - Que es lo que andas haciendo en tu mente ? Últimamente te veo muy despistada.
- Nada en especial, solo pensar cuanto me gusta estar aquí en el convento, con las mojas y especialmente contigo amiga- Responde mientras sonríe.
- JA JA JA, como no, sabes si vas a mentir al menos haz que suene creíble, te conozco y algo te tiene así... Dime que pasa?- Dice mariana mientras mira con una mirada dudosa a Amalia
- Nada, nada. Bueno si me pasa algo pero no se como decírtelo - Responde Amalia mientras dirije su mirada a otro lugar.
- Anda, solo dímelo, si no voy a creer que en realidad no soy tu amiga! - Dice Mariana mientras cruza los brazos.
- Bien veras.... yo.... Me comí el postre que estabas guardando para la cena - Responde Amalia riéndose.
- Queee?!!, pero porque, que mala eres de verdad a sido eso... Amalia iré a ver y como sea cierto no te hablare mas! - Responde Mariana mientras corre hacia la puerta y sale de la habitación.
Amalia solo se ríe mientras ve a su amiga en busca de su postre, fue lo único que se le ocurrió decirle para despistarla. Durante días Amelia había pasado por situaciones extrañas que le hacían creer que aun estaba dormida, por lo que parecía un sueño y pensar en comentárselo a Mariana le era imposible ya que creía que la tacharía de loca o que estaba enferma.
Esto era algo imposible de creer, lo que mas creía Amalia era que simplemente estaba un poco estresada por el cambio de ambiente ya tenia 3 meses de vivir en el convento y tal vez eso la afectaba un poco haciendo la ver visiones extrañas y escuchando voces. Ademas de que ya tenia antecedentes similares desde la muerte de sus padres.
Decidió hacer caso omiso a la situación y continuar con su vida normal en el convento.
- Amalia, estuviste muy callada en la cena si te pasa algo dímelo por favor - Decía Mariana mientras tomaba su mano.
- No, no pasa nada en serio, solo que he estado cansada estos últimos días... Necesito dormir es todo - Responde Amalia mientras suelta la mano de Mariana y se dirige a la puerta de su habitación.
- Bueno, por favor descansa bien, no me gusta verte así. Extraño tu fea sonrisa - Le contesta Mariana mientras sonríe y entra a su habitación.
Ya en su habitación Amalia se dispuso a colocarse la piyama para ir a dormir, se sentó en la punta de su cama y se dejo caer, mirando hacia el techo se sumerge en sus pensamientos.
<< Señor, porque me siento tan agotada, ayúdame a dormir esta noche, no dejes que las pesadillas se apoderen de mi mente, quiero sentirme aliviada como los primeros días que llegue aquí, no permitas que caiga en la depresión una vez mas >> Pensaba Amalia mientras unas gotas de lagrimas recorrían su mejilla.
- Otra vez llorando linda señorita - susurra una voz masculina
- Que?!, Quien esta hay? - Pregunta asustada Amalia, mientras brinca de la cama. - Se que no estoy loca, así que dígame quien es el que me habla?, porque no es la primera vez que lo hace.
- Entonces si me escuchas, creía que no, entonces solo me IGNORABAS!! - Responde molesto el desconocido mientras se caen unos libros del estante de Amalia - Dime Amalia Porque lo hiciste?... DÍMELO!!
- CÁLMESE!! - Grita Amalia asustada - Solo no, no creía que fuera real, pensé que era mi imaginación - Responde Amalia mientras si dirige lentamente a la puerta.
- Tu imaginación, jajaja, puede ser que tu seas mi imaginación, yo soy tan real o aun mas real que tu Amalia - contesta mientras se ríe.
- Ahora que lo pienso, como sabe mi nombre?- Pregunta Amalia mientras abre la puerta de su habitación lentamente.
- Sabes para ser una mujer, no eres muy inteligente, como crees que lo se, ni modo que adivinando, lo escucho cuando te hablan, siempre estoy cerca de ti Amalia, aunque no lo notes. Aunque si lo pensamos bien siempre lo notaste solo que... Me ignorabas, eso no se hace, es doloso ser ignorado - Responde el extraño mientras se calma.
- Lo.. Lo siento, ya dije que pensé que no era real - Responde Amalia mientras sale corriendo de su habitación gritando a Mariana que abriera su puerta.
- AMALIA ESO NO SE HACE!!, ACASO NO TIENES MODALES? - Grita el desconocido con fuerza y furia.
Mientras tanto Mariana corre hacia la puerta, para abrirle a Amalia.... Al verla no puede creerlo estaba muy pálida, el color de piel de Amalia es blanca esta parecía un papel, Mariana tomo a Amalia creyendo que se desmayaría. Enseguida, la coloco en su cama y llamo a las demás. Intentaron calmarla para que les contara que le suceda y ella no podía dejar de llorar. Después de unas horas decidió hablar pero solo con Amalia y la madre superiora. Les contó todo con detalle y aunque ambas mujeres la miraron incrédulas mariana decidió tomas fe en su palabra y pidió que Amelia se quedara con ella. La madre superiora no se negó, pues la chica estaba muy alterada y que después hablarían de nuevo y con mas calma.
Esa noche Amalia la paso en compañía de su amiga, pero toda la noche solo escuchaba la voz de quien le hablaba y la llamaba desesperada-mente, reclamándole su abandono.
- Cuanto tiempo a pasado ya? ... Amalia me estas escuchando? Amalia!! deja de ignorarme. Como quieras me voy - Enojada se dirige a la puerta para salir de la habitación.
- Espera Mariana... No te enojes - Dice Amalia mientras se adelanta para tomarla de la mano.
- Como no quieres que lo haga si llevas días ignorándome - Le responde mariana mientras se acerca y le da un par de toques en la cabeza - Que es lo que andas haciendo en tu mente ? Últimamente te veo muy despistada.
- Nada en especial, solo pensar cuanto me gusta estar aquí en el convento, con las mojas y especialmente contigo amiga- Responde mientras sonríe.
- JA JA JA, como no, sabes si vas a mentir al menos haz que suene creíble, te conozco y algo te tiene así... Dime que pasa?- Dice mariana mientras mira con una mirada dudosa a Amalia
- Nada, nada. Bueno si me pasa algo pero no se como decírtelo - Responde Amalia mientras dirije su mirada a otro lugar.
- Anda, solo dímelo, si no voy a creer que en realidad no soy tu amiga! - Dice Mariana mientras cruza los brazos.
- Bien veras.... yo.... Me comí el postre que estabas guardando para la cena - Responde Amalia riéndose.
- Queee?!!, pero porque, que mala eres de verdad a sido eso... Amalia iré a ver y como sea cierto no te hablare mas! - Responde Mariana mientras corre hacia la puerta y sale de la habitación.
Amalia solo se ríe mientras ve a su amiga en busca de su postre, fue lo único que se le ocurrió decirle para despistarla. Durante días Amelia había pasado por situaciones extrañas que le hacían creer que aun estaba dormida, por lo que parecía un sueño y pensar en comentárselo a Mariana le era imposible ya que creía que la tacharía de loca o que estaba enferma.
Esto era algo imposible de creer, lo que mas creía Amalia era que simplemente estaba un poco estresada por el cambio de ambiente ya tenia 3 meses de vivir en el convento y tal vez eso la afectaba un poco haciendo la ver visiones extrañas y escuchando voces. Ademas de que ya tenia antecedentes similares desde la muerte de sus padres.
Decidió hacer caso omiso a la situación y continuar con su vida normal en el convento.
- Amalia, estuviste muy callada en la cena si te pasa algo dímelo por favor - Decía Mariana mientras tomaba su mano.
- No, no pasa nada en serio, solo que he estado cansada estos últimos días... Necesito dormir es todo - Responde Amalia mientras suelta la mano de Mariana y se dirige a la puerta de su habitación.
- Bueno, por favor descansa bien, no me gusta verte así. Extraño tu fea sonrisa - Le contesta Mariana mientras sonríe y entra a su habitación.
Ya en su habitación Amalia se dispuso a colocarse la piyama para ir a dormir, se sentó en la punta de su cama y se dejo caer, mirando hacia el techo se sumerge en sus pensamientos.
<< Señor, porque me siento tan agotada, ayúdame a dormir esta noche, no dejes que las pesadillas se apoderen de mi mente, quiero sentirme aliviada como los primeros días que llegue aquí, no permitas que caiga en la depresión una vez mas >> Pensaba Amalia mientras unas gotas de lagrimas recorrían su mejilla.
- Otra vez llorando linda señorita - susurra una voz masculina
- Que?!, Quien esta hay? - Pregunta asustada Amalia, mientras brinca de la cama. - Se que no estoy loca, así que dígame quien es el que me habla?, porque no es la primera vez que lo hace.
- Entonces si me escuchas, creía que no, entonces solo me IGNORABAS!! - Responde molesto el desconocido mientras se caen unos libros del estante de Amalia - Dime Amalia Porque lo hiciste?... DÍMELO!!
- CÁLMESE!! - Grita Amalia asustada - Solo no, no creía que fuera real, pensé que era mi imaginación - Responde Amalia mientras si dirige lentamente a la puerta.
- Tu imaginación, jajaja, puede ser que tu seas mi imaginación, yo soy tan real o aun mas real que tu Amalia - contesta mientras se ríe.
- Ahora que lo pienso, como sabe mi nombre?- Pregunta Amalia mientras abre la puerta de su habitación lentamente.
- Sabes para ser una mujer, no eres muy inteligente, como crees que lo se, ni modo que adivinando, lo escucho cuando te hablan, siempre estoy cerca de ti Amalia, aunque no lo notes. Aunque si lo pensamos bien siempre lo notaste solo que... Me ignorabas, eso no se hace, es doloso ser ignorado - Responde el extraño mientras se calma.
- Lo.. Lo siento, ya dije que pensé que no era real - Responde Amalia mientras sale corriendo de su habitación gritando a Mariana que abriera su puerta.
- AMALIA ESO NO SE HACE!!, ACASO NO TIENES MODALES? - Grita el desconocido con fuerza y furia.
Mientras tanto Mariana corre hacia la puerta, para abrirle a Amalia.... Al verla no puede creerlo estaba muy pálida, el color de piel de Amalia es blanca esta parecía un papel, Mariana tomo a Amalia creyendo que se desmayaría. Enseguida, la coloco en su cama y llamo a las demás. Intentaron calmarla para que les contara que le suceda y ella no podía dejar de llorar. Después de unas horas decidió hablar pero solo con Amalia y la madre superiora. Les contó todo con detalle y aunque ambas mujeres la miraron incrédulas mariana decidió tomas fe en su palabra y pidió que Amelia se quedara con ella. La madre superiora no se negó, pues la chica estaba muy alterada y que después hablarían de nuevo y con mas calma.
Esa noche Amalia la paso en compañía de su amiga, pero toda la noche solo escuchaba la voz de quien le hablaba y la llamaba desesperada-mente, reclamándole su abandono.

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