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Romance, Drama, Fantasía.
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"ENTRÉGAME TU AMOR, REGALAME UNA ROSA"
CAPITULO I
Amalia.
CAPITULO I
Amalia.
- Es para ti difícil recordarlo mi niña, desde que llegaste aquí solo te haz encerrado en el sufrimiento, ¡tienes que reaccionar!
-No,no puedo!- llora
- Debes hacerlo, si no el sacrificio que hicimos tu padre y yo sera en vano. Amalia te amamos queremos que sigas adelante- Sonríe
- Como hacerlo, ni siquiera tengo fuerzas para levantarme- Coloca sus manos en el rostro mientras grita - Calla tu, tu no eres real, solo eres parte de mi imaginación... CÁLLATE!!
Amalia despierta sobresaltada.
- Lo sentí tan real, Ha sido todo un sueño? - Se pregunta mientras toma sus sabanas y las pasa sobre su sudada frente.
-Yo no puedo seguir así, necesito alejarme de ente lugar. - Llora desesperada-mente - Solo puedo pensar en mis padres todo el tiempo, estoy cansada de sentir este dolor en mi pecho - Dice Amalia mientras se levanta de la cama.
- Es hora, me iré lejos.
Decidida elige empacar para huir de su pasado y todo lo que le recuerde esa terrible noche. Al termina de empacar llamo a su abogado para que arreglara los papeles de su herencia y mientras ella busca que hacer con ella.
Amalia decidió irse con lo poco que había conseguido de los empleo de los últimos años a España, anduvo durante meses buscando donde quedarse a vivir, pero en ningún lugar encontraba la tranquilidad que buscaba, sus sueños cada vez eran peor hasta el punto de convertiste en pesadillas. De tanto andar y buscar, canso su cuerpo y alma hasta que termino en un lugar totalmente desconocido para ella.
- Puedo ayudarle en algo? - Pregunta una extraña mujer que por su forma de vestir Amalia pudo notar inmediatamente que era monja.
-Si, estoy perdida, podría decirme donde estoy? - Respondió Amalia mientras miraba alrededor.
- Claro hija, esta en el convento "El gran altar" - Respondió la monja mientras miraba a Amalia de pies a cabeza.
- Hija, te vez cansada ven entra conmigo para que descanses - Dice la monja mientras toma la muñeca de Amalia para guiarla al interior.
-No, gracias estoy bien- Dice Amalia mientras fuerza una sonrisa en el rostro.
- Niña mía, mentir es un pecado a los ojos del señor, vamos déjame ayudarte - Contesta la monja mientras toma insistentemente la muñeca de Amalia.
Sin fuerzas para negarse, siguió a la mujer al interior del convento. La moja preparo una ducha caliente para ella, la alimento y le dio una cama para descansar. Hace tanto tiempo que Amalia no recibía ese tipos de atenciones y menos por parte de una completa desconocida.
Esto hizo que deseara quedarse, encontró lo que buscaba, un lugar lleno de paz y tranquilidad. Así que hablo con las monjas del lugar pidiendo quedarse, que no haría nada fuera de lugar y que seguiría las reglas.
Las monjas le respondieron que la única forma de quedarse a vivir en el convento era entregándose al señor, que olvidara todo lo de su vida material en la ciudad y entregara su alma a el.
Amalia no lo pensó dos veces y decidió quedarse, hablo con su abogado para que destinara su herencia a varios orfanatos que la monja le había recomendado. Al fin se sentía libre y aunque para ella era algo difícil entregarse al habito por lo que ha vivido como una mujer de ciudad durante años, no tardo mucho en acostumbrarse a ese estilo de vida ya que lo que ganaba era la paz y tranquilidad que siempre había buscado.
Todo era maravilloso para ella, pero aunque al fin logro sentirse aliviada y sus pesadillas ya no eran parte de su vivir, a Amalia le empezarían a suceder cosas en el convento, cosas inexplicables, que podrían su juicio en duda.
Amalia despierta sobresaltada.
- Lo sentí tan real, Ha sido todo un sueño? - Se pregunta mientras toma sus sabanas y las pasa sobre su sudada frente.
-Yo no puedo seguir así, necesito alejarme de ente lugar. - Llora desesperada-mente - Solo puedo pensar en mis padres todo el tiempo, estoy cansada de sentir este dolor en mi pecho - Dice Amalia mientras se levanta de la cama.
- Es hora, me iré lejos.
Decidida elige empacar para huir de su pasado y todo lo que le recuerde esa terrible noche. Al termina de empacar llamo a su abogado para que arreglara los papeles de su herencia y mientras ella busca que hacer con ella.
Amalia decidió irse con lo poco que había conseguido de los empleo de los últimos años a España, anduvo durante meses buscando donde quedarse a vivir, pero en ningún lugar encontraba la tranquilidad que buscaba, sus sueños cada vez eran peor hasta el punto de convertiste en pesadillas. De tanto andar y buscar, canso su cuerpo y alma hasta que termino en un lugar totalmente desconocido para ella.
- Puedo ayudarle en algo? - Pregunta una extraña mujer que por su forma de vestir Amalia pudo notar inmediatamente que era monja.
-Si, estoy perdida, podría decirme donde estoy? - Respondió Amalia mientras miraba alrededor.
- Claro hija, esta en el convento "El gran altar" - Respondió la monja mientras miraba a Amalia de pies a cabeza.
- Hija, te vez cansada ven entra conmigo para que descanses - Dice la monja mientras toma la muñeca de Amalia para guiarla al interior.
-No, gracias estoy bien- Dice Amalia mientras fuerza una sonrisa en el rostro.
- Niña mía, mentir es un pecado a los ojos del señor, vamos déjame ayudarte - Contesta la monja mientras toma insistentemente la muñeca de Amalia.
Sin fuerzas para negarse, siguió a la mujer al interior del convento. La moja preparo una ducha caliente para ella, la alimento y le dio una cama para descansar. Hace tanto tiempo que Amalia no recibía ese tipos de atenciones y menos por parte de una completa desconocida.
Esto hizo que deseara quedarse, encontró lo que buscaba, un lugar lleno de paz y tranquilidad. Así que hablo con las monjas del lugar pidiendo quedarse, que no haría nada fuera de lugar y que seguiría las reglas.
Las monjas le respondieron que la única forma de quedarse a vivir en el convento era entregándose al señor, que olvidara todo lo de su vida material en la ciudad y entregara su alma a el.
Amalia no lo pensó dos veces y decidió quedarse, hablo con su abogado para que destinara su herencia a varios orfanatos que la monja le había recomendado. Al fin se sentía libre y aunque para ella era algo difícil entregarse al habito por lo que ha vivido como una mujer de ciudad durante años, no tardo mucho en acostumbrarse a ese estilo de vida ya que lo que ganaba era la paz y tranquilidad que siempre había buscado.
Todo era maravilloso para ella, pero aunque al fin logro sentirse aliviada y sus pesadillas ya no eran parte de su vivir, a Amalia le empezarían a suceder cosas en el convento, cosas inexplicables, que podrían su juicio en duda.

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